Guía para líderes de TI que buscan reducir riesgos, fortalecer la continuidad operativa y proteger la información empresarial.
Las organizaciones suelen concentrar su ciberseguridad en servidores, aplicaciones, endpoints y redes, dejando fuera un componente que hoy forma parte de la superficie de ataque empresarial: la infraestructura de impresión. Las impresoras y equipos multifunción (MFP) modernos almacenan información, procesan documentos sensibles, interactúan con usuarios y se conectan de forma permanente a la red corporativa; en la práctica, son un endpoint más que debe protegerse.
El punto es más crítico de lo que parece: Microsoft estima que cerca del 10% de los incidentes de ciberseguridad de red tienen relación con la infraestructura de impresión[1]. A la par, el estudio Print Security Landscape 2025 de Quocirca revela que el 56% de las organizaciones sufrió al menos una pérdida de datos relacionada con impresión en el último año[2]. No contar con una estrategia de seguridad para estos dispositivos puede derivar en fugas de información, incumplimiento normativo, interrupciones operativas y un incremento significativo del riesgo cibernético.
Las impresoras dejaron de ser “simples” periféricos. Hoy son computadoras conectadas a la red, con sistema operativo, firmware, memoria y almacenamiento, que gestionan un flujo constante de datos sensibles. Aun así, rara vez reciben el mismo escrutinio de seguridad que un servidor o una laptop. De hecho, menos del 38% de las empresas involucra a TI y seguridad en el proceso de compra de impresoras, lo que introduce dispositivos inseguros a la red desde el primer día[4].
Uno de los riesgos más comunes es la exposición involuntaria de documentos sensibles. Las impresoras procesan a diario contratos, información financiera, expedientes de clientes, documentación legal y propiedad intelectual. Sin mecanismos de autenticación y liberación segura, cualquier colaborador puede recoger accidentalmente documentación que no le corresponde. De hecho, el 70% de los responsables advierte riesgos “offline”, como el robo físico de documentos impresos[4].
Impacto para TI:
Las impresoras modernas poseen sistema operativo, firmware, memoria y conectividad de red. Si no se monitorean ni actualizan adecuadamente, pueden convertirse en objetivos. Los atacantes apuntan cada vez más al firmware, la BIOS y los sistemas embebidos, explotando dispositivos sin parches mediante vulnerabilidades de día cero y botnets[1]. El problema se agrava porque la mayoría de los MFP se envían con puertos y protocolos abiertos y credenciales por defecto intactas.
Amenazas más comunes:
Impacto para TI:
Muchas organizaciones no saben cuántas impresoras tienen, qué configuraciones y firmware ejecutan, quién imprime, qué documentos se generan ni qué vulnerabilidades existen. Esta falta de visibilidad dificulta la gobernanza y el cumplimiento. No es un problema de esfuerzo: los equipos de TI dedican en promedio 3.5 horas al mes por impresora a tareas de seguridad y, aun así, solo el 32% puede detectar eventos de seguridad a nivel de hardware[3].
Impacto para TI:
La impresión sigue siendo crítica para facturación, logística, manufactura, recursos humanos y atención a clientes. Una falla de seguridad o la indisponibilidad de los equipos puede afectar directamente la operación. Los costos no son menores: el Print Security Landscape 2025 cifra la pérdida de datos por impresión en un promedio de £630,000 por incidente en flotas estandarizadas y hasta £937,000 en flotas multimarca[2].
Impacto para TI:
La investigación de HP Wolf Security, basada en más de 800 tomadores de decisiones de TI y seguridad, muestra brechas en cada etapa de vida del dispositivo:
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Etapa del ciclo de vida |
Estadística clave |
Implicación |
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Selección de proveedor |
Solo el 38% define estándares de seguridad de forma colaborativa. |
Se adquieren e integran dispositivos inseguros. |
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Gestión continua |
Solo el 36% aplica actualizaciones de firmware con prontitud. |
Las vulnerabilidades conocidas permanecen sin parche. |
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Remediación |
Solo el 32% detecta eventos de seguridad a nivel de hardware. |
Los ataques activos pueden pasar inadvertidos. |
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Desmantelamiento |
El 86% cita la seguridad de datos como barrera para reutilizar/reciclar. |
Datos sensibles no se sanitizan al final de vida. |
Protege al dispositivo desde su origen. La seguridad más sólida empieza en el nivel del hardware, con un verdadero “root of trust” que garantiza que solo se ejecute código autorizado y que el equipo pueda autorrepararse si detecta un compromiso:
Garantiza que únicamente usuarios autorizados accedan a documentos y dispositivos. La integración de gestión de identidad con el control de acceso a la impresión es una de las prioridades destacadas por Quocirca para 2025:
Los documentos deben protegerse en todo su recorrido:
La visibilidad permanente permite detectar y corregir riesgos a tiempo. La automatización mantiene una postura de seguridad consistente sin aumentar la carga operativa de TI:
Los marcos de referencia ya establecen puntos de partida verificables para dispositivos de impresión: NIST CSF 2.0, Common Criteria HCD-cPP y el EU RED Delegated Act (plenamente aplicable desde agosto de 2025) fijan referencias exigibles de seguridad para estos equipos[1].
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Porque los MFP modernos son endpoints de red con sistema operativo, firmware, memoria y almacenamiento que procesan documentos sensibles. Microsoft estima que cerca del 10% de los incidentes de ciberseguridad de red se relacionan con la infraestructura de impresión.[1]
El estudio Print Security Landscape 2025 de Quocirca indica que el 56% de las organizaciones sufrió al menos una pérdida de datos relacionada con impresión en el último año.[2]
Quocirca estima un promedio de £630,000 por incidente en flotas estandarizadas y hasta £937,000 en flotas multimarca. A nivel global, el costo promedio de cualquier brecha de datos en 2025 alcanzó los USD 4.4 millones.[2]
Con un enfoque de ciclo de vida: seguridad desde el hardware (BIOS, secure boot), control de acceso e identidad (MFA, SSO, PIN), cifrado de documentos en tránsito y reposo, monitoreo continuo automatizado y alineación con estándares como NIST CSF 2.0.[1]
Porque solo el 36% de los equipos de TI aplica las actualizaciones de firmware con prontitud, dejando ventanas abiertas para explotar vulnerabilidades conocidas a nivel de firmware y BIOS.[3]
[1] Keypoint Intelligence — “The Evolving Cyber Threat Landscape of Modern MFPs” (2026). https://keypointintelligence.com/read/the-evolving-cyber-threat-landscape-of-modern-mfps
[2] Quocirca — “Print Security Landscape 2025”, comunicado de prensa (jul. 2025). https://quocirca.com/content/quocirca-print-security-landscape-2025-press-release/
[3] HP Wolf Security vía Repro Products — “Why Printer Security Is Your First Line of Defense in 2025”. https://www.reproproducts.com/the-unseen-threat-in-your-office-why-printer-security-is-your-first-line-of-defense-in-2025/
[4] Dr. Gabriel Barrera Delgadillo (COLTEC) — “Impresoras: el riesgo silencioso en la estrategia de ciberseguridad” (ago. 2025). https://es.linkedin.com/pulse/impresoras-el-riesgo-silencioso-en-acnmc
[5] Quocirca — “Print Security Landscape 2025” (página del reporte). https://quocirca.com/quocirca-print-security-landscape-2025/